Opinión en tiempo de vellonera
Por yaqui Nuñez del Risco
A este tiempo del país, en el que la opinión es mercancía de mercado y compraventa de palabras y silencios, tiempo de vellonera porque sin moneda nadie suena, le viene bien esta anécdota. Se cuenta que Mahoma llegó con sus seguidores a una ciudad para enseñar. Se le unió un discípulo y le dijo: Señor, en esta ciudad reina la tontería.
Los habitantes son obstinados y no quieren aprender nada. No podrás convertir a ninguno de esos corazones de piedra. El profeta, irradiando bondad, le respondió: Tienes razón. Más tarde, otro de la comunidad se le acercó y le dijo al profeta: Señor, tú estás en una ciudad afortunada.
Los hombres anhelan la doctrina verdadera y sus corazones están abiertos a tus palabras. Mahoma, con la igual bondad, dijo de nuevo: Tienes razón. Un seguidor dijo al maestro: Señor, a los dos has dicho que tienen razón tras decir cada uno lo contrario del otro, lo negro no puede ser blanco. Mahoma sentenció: Cada hombre ve el mundo como lo espera.
Uno lo ve malo y el otro lo ve bueno. Los hombres de aquí como los de cualquier parte del mundo son de una manera y son de otra. No me han dicho algo que sea falso, solamente me han dicho algo incompleto.
Aprendamos de este relato. Ante tanta manipulación de la verdad, aceptemos lo uno y lo otro como incompleto y procuremos la verdad plena por nosotros mismos. Oírlo todo y oír a todos pero sin creerlo todo, con reserva y poner a todo el sello de sujeto a confirmación.