EL SEÑOR DE LAS MENTIRAS Y LOS TRUCOS EN Puerto Rico

Por José Cheo Cruz

Parafraseando el título de una de las películas de Harry Potter, quiero repasar, brevemente, algunos hechos que marcaron a Richard Nixon como el señor de la mentira y hacer referencia a su homólogo Puertorriqueño.

La historia de Nixon es la del desdoblamiento. Tras la finalización de la II Guerra Mundial y el avance del comunismo en Europa oriental y posteriormente en la inmensa China, florece el episodio del macarthismo, que se tradujo en denuncias, delaciones, listas negras, persecuciones y detenciones de personas sospechosas en los EEUU de ser comunistas.

Nixon, apelando a estos argumentos, derrota a su oponente, la señora Helen Gahagan Douglas como senadora por California, acusándola que era “rosa hasta en su ropa interior”.

Ya había tenido la osadía de calificar al presidente Truman de filocomunista. Sosteniendo esta tesis llega a Vicepresidente de los EE UU acompañando a Eisenhower.

Luego intenta dar el gran salto, pero Kennedy le gana la partida. Nixon se da cuenta que su discurso propio del “Comité de Actividades Antiestadounidenses” se había quedado rancio y que era hora de trocarse.

De esta manera nace el “nuevo Nixon”, cambia el discurso, el tema del anticomunismo pasó a un segundo plano y en la campaña por la Presidencia en el año de 1968 derrotó al candidato demócrata Hubert H. Humphrey.

Vietnam era el argumento central de las elecciones y un candidato de aquilatada raíces anticomunistas supo desdoblarse, evadir la cuestión, crear las intrigas y colocar la cara en blanco, sin decir nada, dejando que cada votante leyese en su rostro lo que quería encontrar.

Para ello rechazó debatir con Humphrey, maniató los encuentros con la prensa, no aceptaba preguntas espontáneas y se valió de cuanta artimaña fue necesaria para ganar las elecciones.

El resultado todos los conocemos, obtiene triunfos sucesivos para terminar renunciando tras el escándalo del Watergate, el cual no era otro que la ratificación de un modo de conducta habitual en la vida política de Nixon. En nuestro ámbito tenemos un personaje que puede optar con ventajas al premio “el señor de las mentiras”.

Hay que reconocerle como cualidades la capacidad de intriga, el autocontrol, la hipocresía y la fiel interpretación del papel asignado.

En el 2004 el candidato del Partido Popoular Democratico, el acusado Anibal Acevedo Vilá anunció un programa de austeridad y de alivio contributivo sin precedente, el cual consistía en reducir en un 20% los gastos del Estado y reducir los impuestos y que nunca pondria sale tax a los productos en Puerto Rico ect, ect. Hoy vemos que se impuso el maldito IVU y al darse cuenta de lo odioso del mismo apela a las camaras Legislativas para que lo quiten ahora que extraño y que pena y usted todavia le crees?.

Nos paseamos por los sueldos millonarios a sus funcionarios, las colectas millonarias que le estan costando el puesto y casi la carcel, el costo de la vida, la criminalidad como nunca antes y muchos otros que son obviados o justificados cínicamente por el gobernador acusado y reeleccionista, si los Federales se lo permiten.

A esto le sumamos el pastel ideológico con un amasijo de ideas neoliberales, contrarias al legado ideológico de Don Luis Muños Marin, acercamiento a Chávez, a Barat Obama y a Fidel Castro mezclándolos, en el otro extremo con Luis Fortuño en las pasadas primarias, lo que le otorga, sin lugar a dudas, el premio de “el señor de las mentiras”.

Nos preguntamos: ¿Hacia dónde se orientará el liderazgo democrático emergente del PPD, después de la inefable conducta de este gobernador reeleccionista incumplidor que ha adoptado la mentira, el engaño y la corrupción como su arma política en pleno siglo XXI? ¿Será el peletranfuguismo el nuevo modelo de militancia en que se convertirá el PPD?

 

Y ademas pasara por el crisol de un juicio por jurado pasara de la calle Chardon hacia el mameluco anaranjado que tando le indilgo a Pedro Rosselló yo de corazon eso no se lo deceo ni a mi peor enemigo y al señor mentira le deseo lo mejor que salga bien es lo mejor que le puede pasar a Puerto Rico ene stas circunstancias