La mentira no es rentable

Por Yaqui Nuñez del Risco (Adaptado a RD y PR)

Hace tiempo aprendí que el éxito de una mentira es pasajero y depende de la cantidad de personas que se sientan bien al oírla y al repetirla pero que, a la corta o a la larga, la verdad, que es como el corcho, siempre sale a flote.

Ahora que cada candidato se dice seguro ganador y sus bocinas lo anuncian “el próximo gobernador o legislador o alcalde ect de Puerto Rico y de la RD”, conviene advertir a todos que la mentira puede servir para mantener los aportes económicos de los que invierten dinero en futuras ventajas desde el poder y puede mantener en alto las banderas del entusiasmo en los partidarios y simpatizantes pero, el día de las elecciones, la verdad será bandera ondeando a los cuatro vientos. Sólo uno ganará y los otros perderán. 

A este cuadro le viene bien, como marco, esta fábula de Esopo: “Un pastor, con su rebaño lejos de la aldea, le gustaba jugar bromas a sus vecinos y se ponía a gritar, pidiendo ayuda, que unos lobos atacaban a sus ovejas. Varias veces los de la aldea se asustaron y fueron corriendo, regresando burlados.

Hasta que un día ocurrió que los lobos se presentaron de verdad y, mientras el rebaño era saqueado, el pastor gritaba pidiendo auxilio pero los de la aldea no lo socorrieron sospechando que era otra de las bromas a los que los tenía acostumbrados. Y así, el pastor se quedó sin ovejas. La fábula enseña que los mentirosos sólo ganan una cosa: no tener credibilidad cuando digan la verdad”. Es que, en ese teatro de la política, cada candidato es un personaje que debe decir no la verdad sino lo que necesita que sea verdad.